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PCR traumático pediátrico: no todo está perdido

El PCR traumático tiene mal pronóstico. ¿Qué ocurre con los niños hoy en día?

Durante mucho tiempo existió el dogma de “100% mortalidad en el PCR traumático pediátrico”. Sin embargo, estudios como éste nos demuestran que hay ciertas situaciones que tienen mejor pronóstico y que por lo tanto debemos dar un tratamiento completo y agresivo si es necesario.

El estudio tuvo por objetivo determinar la epidemiología y sobrevida del PCR traumático pediátrico. Se realizó en Estados Unidos y Canadá, de manera prospectiva y multicéntrica, entre los años 2000 y 2003. Se incluyó a pacientes de 18 años o menos. En total el estudio incluyó 123 pacientes, con 7 años de edad como promedio, mayormente hombres (78%) y de raza negra (60%). El 47% de los PCR ocurrió en el domicilio y el 37% en la vía pública. El primer ritmo monitorizado fue asistolia en 59%, actividad eléctrica sin pulso en 29% y fibrilación/taquicardia ventricular en 4%. El 50% no fue presenciado y menos del 20% recibió RCP por testigos.

Las medianas de intervalo de respuesta (recepción del llamado hasta llegada de la ambulancia) fue 5 minutos y de tiempo en la escena fue 12 minutos. Los traumas contusos y penetrantes fueron las causas de PCR más frecuentes (34% y 25% respectivamente) y se asociaron a una baja sobrevida al alta (2% y 6% respectivamente).

De todos los pacientes, el 19% tuvo un retorno a circulación espontánea prehospitalario, el 10% sobrevivió después de 24 horas y el 6% fue dado de alta vivo. Los sobrevivientes recibieron 3 veces más RCP por testigos que los no sobrevivientes (43% versus 15%). La mayoría de los pacientes que sobrevivieron 24 horas después de un PCR por trauma penetrante o inmersión fueron dados de alta vivos; no ocurrió así con los PCR por trauma contuso o estrangulamiento. Los pacientes que sufrieron PCR por inmersión tuvieron la mayor probabilidad de sobrevivir (19%).

El estudio concluye que la sobrevida del PCR prehospitalario pediátrico es baja, sin embargo algunos mecanismos se asocian a mejor sobrevida (asfixia y trauma penetrante). Otra conclusión importante es que la mayoría de los PCR traumáticos pediátricos son prevenibles, por lo tanto la educación y la prevención son estrategias esenciales para disminuir las muertes en niños.

Comentarios

  • Estudios epidemiológicos como éste son muy útiles, porque nos permiten saber cuáles pacientes tienen mayores probabilidades de sobrevivir y por lo tanto debemos entregarles todos los recursos disponibles en una realidad donde éstos no alcanzan para todos los pacientes.
  • Nuevamente aparecen factores conocidos, como la importancia de la RCP por testigos en la sobrevida. Esto es especialmente relevante considerando que estamos hablando de los años 2000-2003, donde el 15:2 en niños era lo recomendado. Para los fanáticos de la AHA y sus recomendaciones elaboradas por cardiólogos en sus escritorios, recuerden que las ventilaciones sí son importantes en la RCP en PCR traumático y en PCR pediátrico; ambas situaciones se conjugan en este estudio.
  • Siempre me ha llamado la atención la inclusión del PCR por inmersión dentro del traumático. Si nos vamos a la definición más aceptada de trauma (“fuerza externa que supera los mecanismos de defensa del individuo”) la inmersión no cabe allí, a menos que se asocie un trauma por la caída o similar. ¿Por qué no incluir también la asfixia por cuerpos extraños? Esta controversia genera que los autores estén divididos y algunos no incluyen este grupo en sus estudios, lo que obviamente modifica los resultados y hace poco comparables los estudios. Por lo tanto, hay que tener eso en consideración a la hora de comparar estudios.
  • Resulta interesante comparar las sobrevidas con un estudio del London HEMS (equipo medicalizado y aerotransportado inglés), donde la sobrevida al alta del servicio de urgencia fue 24% y al alta del hospital fue de 9%. En ese estudio también los PCR por asfixia tuvieron mejor pronóstico que los por hipovolemia.
  • También es interesante comparar el corto tiempo de respuesta (5 minutos). Me pregunto en cuántos de nuestros países latinoamericanos podemos llegar con una unidad de soporte vital avanzado a 5 minutos de recibir la llamada.
  • Como siempre, resulta necesario insistir en la prevención como un componente esencial de la cadena de sobrevida pediátrica. Y eso parte por la conducta y el ejemplo de cada uno de nosotros.

Fuentes

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